febrero 22, 2008

Un milagro real


Llegó el momento de la primera ecografía. Fue el 19 de octubre del 2000. Estábamos exultantes. ¡Por fin íbamos a ver a nuestro hijo!. Se pone enmarcha el ecógrafo... Y ahí estaba, flotando en el vientre de su madre, consus bracitos, sus piececitos, su cabecita...

-"Bueno - dice la doctora - tiene pliegue bucal positivo y alto. ¿Haspensado hacerte una amniocentesis? "

-"No", responde mi mujer, "si no es necesario no queremos hacerla por losriesgos que conlleva para el niño."

-"Pues yo te recomiendo que te la hagas porque este niño viene con síndromede Down o alguna otra anomalía cromosómica y cuanto antes lo sepas, antespodrás decidir, que aún estáis a tiempo."

-"¿Nos está hablando de abortar?".

Os podéis imaginar cómo nos sentíamos. Todo nos daba vueltas, iba demasiadodeprisa. Hacía sólo unos momentos estábamos llenos de gozo y ahora noshablaban de problemas. Nos pasaron inmediatamente con otra doctora que nos explicó en lo que consistía la prueba, los riesgos que tenía, etc. Pasamos con una tercera doctora que le practicó a mi mujer un "screening", prueba determinante para conocer el Síndrome de Down. Dio positivo. Enseguida nos habló de "interrumpir voluntariamente este embarazo..."

A estas alturas del día, nuestro dolor y aturdimiento eran enormes. Al llegar a casa cogí los Evangelios, le pedí a Dios una palabra en la que me explicase qué estaba ocurriendo. Y me dijo: "El Señor lo necesita..." Fui adonde estaba mi mujer y le dije que no entendía por qué necesitaba Dios esto de nuestro hijo, pero que teníamos que decir sí como María. Y comencé a llorar como cuando era niño buscando consuelo en Ella. (Sabed, mis queridos hermanos, que esta aceptación de la voluntad de Dios no es una heroicidad;con el paso del tiempo he llegado a la convicción de que esta confianza en Dios viene de Él porque no nos abandona JAMAS.)

Comprenderéis que fuimos a otra ginecóloga para nueva consulta y desgraciadamente nos corroboró el diagnóstico dado, añadiendo otra angustia: Aparecían unas manchitas en el cerebro que podrían borrarse o convertirse en una hidrocefalia. Esto en un niño con Síndrome de Down, significaba que "podría morir al nacer, tener diversas cardiopatías. ..o ser un niño adorabley extraordinariamente cariñoso... Pero sufren mucho y sufren sus padres...Sois jóvenes... Podréis tener más niños... Esto no es más que un accidente. "¿Mi hijo un accidente? Otra vez nos hablaban de abortar.

Al volver a casa, Dios me dio otra palabra: "Antes de haberte formado Yo en el seno materno, te conocía y antes de que nacieses te tenía consagrado"(Jr.1,5). ¡Bendito sea Dios! Nos corroboraba que este niño estaba presentede manera palpable en el Amor de Dios. Nuestras oraciones se hicieron más vivas que nunca, más sinceras y profundas. Sí, aceptábamos la voluntad de Dios con todas sus consecuencias -aunque no entendiéramos nada-, pero estábamos convencidos de que Cristo sana y atiende cada una de nuestras peticiones. Nosotros Le rogábamos que sanase a nuestro hijo.

El 24 de octubre fuimos a Misa de Sanación al Templo de María Reparadora con el padre Jaime Burke O.P., al que Dios bendiga cada día de su vida. Fuimos a verle y le contamos lo que nos ocurría. Humildemente le rogamos que rezara por nosotros y por el niño. "Muy bien", nos dijo, "pon las manos sobre elvientre de tu esposa". Nos abrazó y entre otras palabras dijo: "Que en la próxima revisión, los médicos se maravillen de tus prodigios Señor."

Tras aquella oración sentimos muchísima paz. No dejé en ningún momento de confiar en Dios, pero a veces, dudaba que su Voluntad fuese la de curar a nuestro hijo. Iba caminando por la calle con esa angustia, cuando escuché en mi interior una voz clarísima que me dijo:"Confía en Mi". El Divino Cristo de la Misericordia me alentaba a dejarle hacer a El. Y comencé a cantar: "Deja que Dios sea Dios, tú sólo adórale..."

Llegó el día de la siguiente prueba, 30 de octubre. Al llegar a la consultame dijeron que yo no podía pasar. Esperé. Sabía que a esa misma hora varios hermanos estaban orando por nosotros. Yo también me puse a rezar: "Hágase tu voluntad Padre, pero una palabra Tuya, una mirada... Y mi hijo sanará."Cuando se abrió la puerta, salió mi mujer riéndose y dijo: "Los médicos no se lo explican, pero ha desaparecido el pliegue bucal y las manchas en elcerebro. El niño está perfectamente. Me han hecho una segunda ecografía porque no entendían lo que estaba pasando." Me eché a llorar, os podéis imaginar, lloraba ante la Grandeza de Dios, ante su Amor derrochado sobrenosotros a borbotones, sobre nuestro hijo...El niño nació normal.


(este testimonio lo he conocido gracias a Pablo Gines)

9 comentarios:

David C. dijo...

Hola José, el testimonio es de Diego Carvajal, de Madrid, que pertenece a la Renovación Carismática, como Pablo y como yo, jajaja... ¡qué pequeña es la Iglesia! Te dejo el enlace al testimonio que añade algún párrafo por encima: http://testimonios.rcc-es.com/index.php?name=News&file=article&sid=5

Un saludo, muchas gracias por recordármelo... el Señor siempre tiene algo que decir.

lojeda dijo...

¡Que bonito testimonio de fe y servicio a Dios!
Lo alucinante es cómo se quitan el problema los médicos.
Nadie habla de salvar y dejar en las manos de Dios a esa criatura que va a nacer. Todos hablan de abortarlo y quitárselo de en medio. Tremendo.
Unos profesionales que han hecho la carrera para salvar vidas, aconsejan matar a una personita, por el simple hecho de venir con algún problema.
Por desgracia esta es la cultura que vivimos. La de la muerte y la facilidad de vida.
De verdad que me ha encantado tu entrada. Un saludo

Anónimo dijo...

me ha emocionado tu post, esto deberia saberlo mas gente, para ver que el señor esta presente en todos los momentos de nuestra vida. yo no entiendo como alguien puede querer deshacerse de un bebe, es algo que no me entra en la cabeza
un saludo

Jose Menchon dijo...

Gracias David por la información, no conocia esta web, muy interesante. Animo con la Renovación, que es una Gracia del Señor!!!!

Jose Menchon dijo...

Gracias Lojeda, yo me pregunto: ¿Cuantos niños sanos hemos eliminado por diagnosticos erroneos?, ¿cuantos por covardía?, ¿cuantas ocasiones frustradas de dejar actuar al Señor?...

Jose Menchon dijo...

Amigo Anonimo: el pecado nos vuelve ciegos al amor y a los mas necesitados. Aun así es incomprensible.

Saludos

Alter ego (el otro yo) dijo...

Ahora,y con toda la discreción que la ocasión requiere puedo decir que su blog es fantástico la verdad,es que he disfrutado contemplado esos comentarios,felicidades y vengo del blog de lojeda,reciba mis cordiales saludos.

Cristian dijo...

Es que la oración mueve montañas, y Dios hace su Voluntad siempre... en la Renovación yo también he escuchado de testimonios similares. Bendiciones.

jesusmr dijo...

que hermoso testimonio de fe, de creer que Jesucristo puede obrar maravillas en nuestras vidas...

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