julio 15, 2006

DUDAS RAZONABLES


De aquí a unas horas, si Dios quiere (y mi novia también), me caso. Durante estos últimos meses previos a la boda la pregunta que más me han formulado ha sido: ¿estas seguro?. La respuesta es NO.

No puedo adivinar el futuro y por lo tanto ignoro si esta aventura nos llevará a buen puerto o por el contrario servirá para engrandar más aún las odiosas estadísticas de fracasos matrimoniales.

Tal y como esta el patio es inevitable tener dudas razonables:¿irá bien?, ¿sabremos aguantarnos mutuamente?, ¿cambiaremos?, ¿sabremos educar a los hijos que Dios nos envíe?, si viene la desgracia, la enfermedad o la muerte ¿cómo nos afectará?....

Uno podría pensar que con este planteamiento lo más “sensato” (aunque no educado) sería dejar a mi novia al pie del altar. Pero al lado de las dudas están las certezas: nos queremos el uno al otro y –sobre todo- queremos que vaya bien. Aceptamos libre y gozosamente el peso del compromiso.

El amor además de un sentimiento es una convicción, una apuesta por el otro. Con nuestra boda expresamos nuestro compromiso: pondremos todos los medios para que esta locura acabe mucho mejor de cómo empezó: con mas amor.

De la misma manera que los cojos se apoyan en la pierna buena, cuando uno se tiene que enfrentar un reto no se apoya en sus temores sino en sus certezas.

Conocemos nuestras limitaciones, pero confiamos en nosotros mismos, en nuestras familias y amigos y, sobre todo y ante todo, en la ayuda del Señor para que nos ayude a superar todos los baches del camino.

Eso es el compromiso: poner todos los medios para enfrentarse al destino, y eso es lo que haremos mañana, pero con la certeza de que ¡¡¡no estamos solos y de que somos hijos de Dios!!!.

6 comentarios:

Hache dijo...

"No, no estoy seguro, pero estoy decidido" Felicitaciones.

Bilbo dijo...

Es tan cierto: ¡¡¡no estamos solos y de que somos hijos de Dios!!!.

Solo por el hecho de ser hijos, ¿no crees que nuestro Padre nos prodigara de aquello que nos haga falta?

Bien sabes que El matrimonio es un camino de santidad, un cenaculo de amor que tiene como centro a Dios.

El problema es que cuando Dios no es el eje de nuestras vidas, estamos condenados al fracaso seamos casados o consagrados (Laicos; Curas; Monjas).

Se que es una Gran Aventura como lo es el ser Cristianos. Que nos depara el Futuro no lo sabemos pero si Dios esta Presente te aseguro que nada malo.

Rememos mar a dentro acudamos al llamado de Dios, -es tan necesaria nuestra respuesta como personas llamadas al matrimonio- Se que funcionara si ustedes quieren y se -por lo que se respira en este blog- que quieren y que no se encuentran solos.

Cuentas con mis oraciones y con la de mi familia y desde ya comparto la alborada de tan grandioso día.

En Cristo y María
Omar

Juan Ignacio dijo...

¡Muchas felicidades!

Arp dijo...

Rezaré hoy por ti (y también por un amigo que se casa en Zurich)

Ecazes dijo...

Me uno a las felicitaciones, y a las oraciones.
El Señor les conceda una Santo y fructífero matrimonio.

Alberto dijo...

¡Qué alegría tan enorme me das! Rezaré por ti, para que aproveches todas esa gracia de Dios, para que formes una familia como las que Benedicto XVI ha delineado en Valencia. Espero que pongas la foto de tu mujer en el blog

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